Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: un libro de consulta para dar “la palabra que corresponde” en las crisis

“Cristo ayer, hoy y siempre”.  Esta frase, que pertenece al puño y letra del apóstol San Pablo en la carta a los hebreos, no deja dudas: el mensaje de Jesús es siempre vigente.  Y es misión de los cristianos de todos los tiempos, con la  ayuda del Espíritu Santo, evangelizar la cultura para construir la tan anhelada civilización del amor. Y sobre esto, pese a que muchas veces tiene mala prensa, la Iglesia Católica ofrece numerosos y ricos recursos para orientar acciones multidisciplinarias. Y vale la pena buscarlos en su Doctrina Social. “La Iglesia es experta en humanidad”, como destacó Pablo VI en su discurso a la ONU en 1965. Y le puso, así, palabras a una gran verdad. Y que en la actualidad, cuando el común denominador es el relativismo cultural, vienen bien recordarlas con la autoridad de un pensamiento que tiene más de 2000 años de historia.

Aborto. Indigencia. Corrupción. Trata de personas. Tráfico de drogas. Violencia de género. Discriminación. Secuestros. Destrucción del medio ambiente. Estos temas y otros más, que son parte de los problemas que atraviesan las entrañas de la sociedad y que generan dolor en sus miembros, aparecen día tras día en las tapas de todos los diarios –y, consecuentemente, en los informativos de los medios audiovisuales-. Las informaciones muestran como nunca, gracias al auge de las nuevas tecnologías, los conflictos de la vida social y que impactan de lleno en la convivencia humana. Y en medio de tanta vorágine, con tratamientos informativos deshumanizados y superfluos, es imprescindible que los laicos asuman un compromiso activo para sumar en el debate público “la palabra que corresponde”, como dijo el Papa León XIII a fines del siglo XIX. Y aquélla brota de experiencias religiosas auténticas.

Objetivo principal

Y buena parte de esas vivencias, que llevadas a la acción transforman estructuras desordenadas por el pecado, conforman la Doctrina Social de la Iglesia.  Y ésta, como expresó Juan Pablo II en su Encíclica Sollicitudo rei socialis,  es “la cuidadosa formulación del resultado de una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradición eclesial”. Y en el mismo documento agregó: “Su objetivo principal es interpretar esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio enseña acerca del hombre y su vocación terrena y, a la vez, trascendente, para orientar en consecuencia la conducta cristiana. Por tanto, no pertenece -la doctrina social- al ámbito de la ideología, sino al de la teología, y especialmente de la teología moral”.

Transformar la realidad a la luz del Evangelio fue y es, sin dudas, la gran tarea de las mujeres y los hombres de fe y buena voluntad. ¿Pero dónde encontrar ese pensamiento sistematizado dentro del vasto conocimiento que ofrece la Iglesia? Una excelente alternativa se encuentra en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, un libro que debe estar en la biblioteca de todo hogar para consultar con frecuencia. Este valiosísimo documento se dio a conocer el 25 de octubre de 2004 y fue realizado por el Pontificio Consejo de Justicia y Paz, que recibió el encargo del Papa polaco en pos de presentar una herramienta ágil y sintética que ofreciera “orientaciones concretas para promover el bien social de las personas y de la sociedad”, tal como indicó en la conferencia de prensa de presentación el cardenal Renato Raffaele Martino.

Estructura sencilla y clara

El Compendio, que puede conseguirse en cualquier biblioteca cristiana, tiene una estructura sencilla y clara.  Presenta una Introducción y luego tres partes bien diferenciadas. Y para explicarlas nada mejor que ir al sitio del Vaticano www.vatican.va . Tal como explica éste,  “la primera, que consta de cuatro capítulos, trata sobre los presupuestos fundamentales de la doctrina social:  el designio amoroso de Dios con respecto al hombre y a la sociedad, la misión de la Iglesia y la naturaleza de la doctrina social, la persona humana y sus derechos, y los principios y valores de la doctrina social; la segunda, que tiene siete capítulos, abarca los contenidos y los temas clásicos de la doctrina social:  la familia, el trabajo humano, la vida económica, la comunidad política, la comunidad internacional, el medio ambiente y la paz; y la tercera, muy breve —consta de un solo capítulo—, contiene una serie de indicaciones para la utilización de la doctrina social en la praxis pastoral de la Iglesia y en la vida de los cristianos, sobre todo de los fieles laicos”.

La Conclusión, que está titulada “Para una civilización del amor”, brinda una síntesis de la espiritualidad que anima el documento.

Y, al final, la obra se completa con amplios índices, que son muy útiles y fáciles de consultar.

Está claro: el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia es un libro clave para dar “la palabra que corresponde” en medio de los problemas de la vida social. Y siempre, por supuesto, debe estar acompañada de la calidez que brota de un corazón orante y que tiene amistad con Dios.

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78

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