Las personas con discapacidad requieren reconocimiento, respeto e inclusión

El 21 de marzo último fue el Día Mundial de la Persona con Síndrome de Down. Y hubo en todo el país numerosos actos, que fueron impulsados por varias de las 72 organizaciones de padres que promueven la plena inclusión de sus hijos con esa discapacidad. Uno de los más relevantes fue el que organizó la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA), que realizó un masivo acto en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: la Plaza Italia de Palermo. Se trató de un evento conmovedor, donde un grupo de jóvenes con síndrome de Down pidió a la comunidad que se los trate como personas y no como pacientes. “¡Queremos decidir nosotros acerca de cómo vivir y que no se nos discrimine más!”, dijo uno de ellos, parado en una tarima, y ante la presencia de 500 vecinos y un puñado de medios de prensa.

Para quienes tuvimos la oportunidad de asistir resultó una experiencia profundamente conmovedora. Y fue espontáneo revivir en el corazón aquellas cálidas palabras de Juan Pablo II del 3 de diciembre de 2000 –Día Internacional de la Discapacidad-, cuando manifestó al mundo entero que las personas con discapacidad necesitan “amor que se transforme en reconocimiento, respeto e inclusión”. Y esto es, justamente, lo que pidieron los jóvenes con voz propia.

Es importante que los cristianos “rumiemos”, como dice el padre Mamerto Menapace, de tanto en tanto, estas palabras del antecesor de Benedicto XVI. Para lograr una comunidad inclusiva, es decir con lugar para todos, es clave que nuestras acciones trasciendan los buenos sentimientos. Éstos, en todo caso, deben ser el motor para generar los cambios de conductas necesarios para la construcción de una sociedad con “reconocimiento, respeto e inclusión” para cada uno de sus miembros.

En la Argentina, según datos oficiales, hay cerca de 4 millones de personas con alguna discapacidad: cerca del 90 % de los chicos no puede acceder a un aula común; el 70 % de los adultos no consigue un empleo formal; y al menos el 60 % vive bajo la línea de pobreza. Datos elocuentes, que conviven con la fuerte sospecha de que hay un aumento de los abortos selectivos y que, así, se le impide el derecho a la vida a miles de niños con discapacidad.

Juan Pablo II, quien el próximo 2 de abril cumplirá seis años en la Casa del Padre, fue claro: las personas con discapacidad requieren un amor activo y transformador que, lejos de actitudes sensibleras, logre con el compromiso de todos el “reconocimiento, respeto e inclusión” que ellas merecen.

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78

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