La Iglesia ante una urgencia educativa

El Papa Benedicto XVI señaló en un discurso a la Conferencia Episcopal Italiana que la Iglesia está ante una urgencia y emergencia educativa. Fue el 27 de mayo de 2010 y en su discurso el Santo Padre nos brinda algunos elementos para afrontar esta situación.
Visión coherente y completa del hombre en Cristo: para el Papa, es clave que el proyecto educativo brote “de una visión coherente y completa del hombre, como puede surgir únicamente de la imagen y realización perfecta que tenemos en Jesucristo. Él es el Maestro en cuya escuela se ha de redescubrir la tarea educativa como una altísima vocación a la que, con diversas modalidades, están llamados todos los fieles. En este tiempo, en el que es fuerte la fascinación de concepciones relativistas y nihilistas de la vida y en el que se pone en tela de juicio la legitimidad misma de la educación, la primera contribución que podemos dar es la de testimoniar nuestra confianza en la vida y en el hombre, en su razón y en su capacidad de amar”.
La esperanza: para el Papa, la confianza en el hombre “no es fruto de un optimismo ingenuo, sino que nos viene de la “esperanza fiable” (Spe salvi, 1) que se nos da mediante la fe en la redención realizada por Jesucristo. Con referencia a este fundado acto de amor al hombre, puede surgir una alianza educativa entre todos los que tienen responsabilidades en este delicado ámbito de la vida social y eclesial”.
Responsabilidad y madurez: para el Papa, “la dificultad de formar cristianos auténticos se mezcla, hasta confundirse, con la dificultad de hacer que crezcan hombres y mujeres responsables y maduros, en los que la conciencia de la verdad y del bien, y la adhesión libre a ellos, estén en el centro del proyecto educativo, capaz de dar forma a un itinerario de crecimiento global debidamente preparado y acompañado. Por esto, junto con un adecuado proyecto que indique la finalidad de la educación a la luz del modelo acabado que se quiere seguir, hacen falta educadores autorizados a los que las nuevas generaciones puedan mirar con confianza.
El educador y su testimonio de vida: recordando las palabras de San pablo “Sed imitadores míos” (1 Co 11, 1), dijo el Papa: “Son palabras valientes, pero un verdadero educador pone en juego en primer lugar su persona y sabe unir autoridad y ejemplaridad en la tarea de educar a los que le han sido encomendados. De ello somos conscientes nosotros mismos, que hemos sido constituidos guías en medio del pueblo de Dios, a los que el apóstol san Pedro dirige, a su vez, la invitación a apacentar la grey de Dios “siendo modelos de la grey” (1 P 5, 3). También sobre estas palabras nos conviene meditar”.

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