Dos derechos fundamentales en tiempos de ideología de género

En el documento “Varón y mujer los creó” de la Congregación para la Educación Católica (2019) sobre la cuestión del género en la educación, encontramos una especial preocupación por la “emergencia educativa” y por la intentos de imponer la ideología de género en la educación.

Ante este cuadro, en la parte de las propuestas, el documento destaca “dos derechos fundamentales que siempre deben ser respaldados y garantizados” (n. 37):

  1. a) El derecho de la familia a ser reconocida como el principal espacio pedagógico primario para la formación del niño (n. 37).
  2. b) el derecho del niño a crecer en una familia, con un padre y una madre capaces de crear un ambiente idóneo para su desarrollo y su madurez afectiva (n. 38).

En cuanto al primer derecho, señala que es un derecho primario que se traduce en una obligación gravísima de los padres de hacerse responsables de la educación íntegra personal y social de los hijos, lo que también incluye su educación en la identidad sexual y la afectividad, en el marco de una educación para el amor, para la donación mutua (n. 37). Así, se trata en realidad de un “derecho-deber”, esencial, relacionado con la transmisión de la vida humana. Es original y primario, insustituible e inalienable, de modo que “no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros” (n. 37).

En cuanto al segundo derecho, el documento destaca la importancia de madurar “en relación, en confrontación, con lo que es la masculinidad y la feminidad de un padre y una madre” para tener “madurez afectiva”. Se trata de que “dentro del mismo núcleo familiar”, el niño pueda ser educado para reconocer el valor y la belleza de la diferencia sexual, de la igualdad, de la reciprocidad biológica, funcional, psicológica y social (n. 38).

Fundamento: El documento, que profundiza en varios pasajes la antropología de la familia, explica que estos dos derechos se fundan en la naturaleza misma de la familia y que ello es “racionalmente comprensible”.

En primer lugar, destaca que “la familia es una realidad antropológica” y “calificarla con conceptos de naturaleza ideológica, que tienen fuerza sólo en un momento de la historia y después decaen significa traicionar su valor” (n. 36).

En una frase que recoge toda la tradición de la enseñanza de la Iglesia, el documento recuerda que “la familia, como sociedad natural en la que se realizan plenamente la reciprocidad y la complementariedad entre el hombre y la mujer, precede al mismo orden sociopolítico del Estado, cuya libre actividad legislativa debe tenerlo en cuenta y darle el justo reconocimiento”.

El fundamento de estos derechos también está en la familia porque “es el lugar natural en donde esta relación de reciprocidad y comunión entre el hombre y la mujer encuentra su plena actuación” (n. 36).

Otros derechos: el documento agrega que “estos derechos se acompañan naturalmente a todos los demás derechos fundamentales de la persona, en particular a aquel de la libertad de pensamiento, conciencia y religión” (n. 38).

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.