La novedad de la Resurrección y los jóvenes, en el pensamiento del Papa Francisco

En su reciente exhortación “Christus Vivit” el Papa Francisco aborda el tema de los jóvenes en el mundo actual. En el centro del mensaje del Papa está el anuncio de que “Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!” (CV 1).

Es interesante advertir que antes que una propuesta de análisis sociológico de la juventud, o de técnicas de autoayuda, o de un conjunto de teorías o ideas, el mensaje del Papa para la juventud es la adhesión a Cristo Vivo. A lo largo del documento, el Papa recuerda constantemente esta verdad central de la fe y cómo ilumina el camino de los jóvenes.

La novedad de la Resurrección: el Papa recuerda una verdad central del kerygma: “Jesús ha resucitado y nos quiere hacer partícipes de la novedad de su resurrección. Él es la verdadera juventud de un mundo envejecido, y también es la juventud de un universo que espera con «dolores de parto» (Rm 8,22) ser revestido con su luz y con su vida. Cerca de Él podemos beber del verdadero manantial, que mantiene vivos nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros grandes ideales, y que nos lanza al anuncio de la vida que vale la pena” (CV 32).

El poder de la Resurrección: el Papa contrapone las soluciones mundanas, que son pasajeras, con la certeza que ofrece Jesús vivo: “Cualquier otra solución será débil y pasajera. Quizás servirá para algo durante un tiempo, y de nuevo nos encontraremos desprotegidos, abandonados, a la intemperie. Con Él, en cambio, el corazón está arraigado en una seguridad básica, que permanece más allá de todo. San Pablo dice que él quiere estar unido a Cristo para «conocer el poder de su resurrección» (Flp 3,10). Es el poder que se manifestará una y otra vez también en tu existencia, porque Él vino para darte vida, «y vida en abundancia» (Jn10,10)” (CV 128).

El Resucitado está contigo ante los fracasos, tristezas, miedos, dudas o rencores: el Papa proclama que Jesús “está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza” (CV 2). Luego volverá sobre el tema: “Te recuerdo la buena noticia que nos regaló la mañana de la Resurrección: que en todas las situaciones oscuras o dolorosas que mencionamos hay salida. Por ejemplo, es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío. Pero no olvides que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales. Es lo que hacía el joven venerable Carlos Acutis” (CV 104).

El Espíritu da la vida: la obra de identificarse y entrar en comunión con Cristo es del Espíritu Santo. Así lo explica el Papa: “Donde están el Padre y Jesucristo, también está el Espíritu Santo. Es Él quien está detrás, es Él quien prepara y abre los corazones para que reciban ese anuncio, es Él quien mantiene viva esa experiencia de salvación, es Él quien te ayudará a crecer en esa alegría si lo dejas actuar. El Espíritu Santo llena el corazón de Cristo resucitado y desde allí se derrama en tu vida como un manantial. Y cuando lo recibes, el Espíritu Santo te hace entrar cada vez más en el corazón de Cristo para que te llenes siempre más de su amor, de su luz y de su fuerza” (CV 130).

Dar amor a los demás, como amigos de Jesús: la amistad con Jesús Resucitado compromete a trabajar en su Reino, dando amor a los demás. Así lo explica el Papa: “Y si bien Él ya está plenamente feliz resucitado, es posible ser generosos con Él, ayudándole a construir su Reino en este mundo, siendo sus instrumentos para llevar su mensaje y su luz y, sobre todo, su amor a los demás (cf. Jn 15,16)” (CV 153).

Una tarea inmensa y difícil: el Papa reconoce que esta tarea es desproporcionada para las fuerzas humanas. Y así invita a la fe en Jesús Vivo: “Se les pide a los jóvenes una tarea inmensa y difícil. Con la fe en el Resucitado, podrán enfrentarla con creatividad y esperanza, y ubicándose siempre en el lugar del servicio, como los sirvientes de aquella boda, sorprendidos colaboradores del primer signo de Jesús, que sólo siguieron la consigna de su Madre: «Hagan lo que Él les diga» (Jn 2,5). Misericordia, creatividad y esperanza hacen crecer la vida” (CV 173).

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.