Distracciones, tiempo libre y santidad

Se ha publicado la exhortación apostólica “Gaudete et Exsultate” del Santo Padre Francisco fechada el 19 de marzo de 2018. El documento quiere “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades” (n. 2).

Consumo superficial y autorreferencialidad: Entre los desafíos que llaman la atención del Papa se encuentra el problema del manejo del tiempo libre. En efecto, en el n. 30 advierte que “los mismos recursos de distracción que invaden la vida actual nos llevan también a absolutizar el tiempo libre, en el cual podemos utilizar sin límites esos dispositivos que nos brindan entretenimiento o placeres efímeros”. En el mismo sentido, en el n. 108 dice: “El consumismo hedonista puede jugarnos una mala pasada, porque en la obsesión por pasarla bien terminamos excesivamente concentrados en nosotros mismos, en nuestros derechos y en esa desesperación por tener tiempo libre para disfrutar”. En este mismo apartado el Papa denuncia la “fiebre que nos impone la sociedad de consumo para vendernos cosas, y que termina convirtiéndonos en pobres insatisfechos que quieren tenerlo todo y probarlo todo”. Y sigue: “También el consumo de información superficial y las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo y nos aleja de la carne sufriente de los hermanos”.

Las consecuencias: Estas distracciones tienen como consecuencia que sea la propia misión la que se resiente, el compromiso el que se debilita, el servicio generoso y disponible el que comienza a retacearse (cfr. n. 30). Es el problema de la acedia, que también había sido señalado en Evangelii Gaudium. Se “desnaturaliza la experiencia espiritual”, sobre cuando no va acompañada de la acción evangelizadora o el servicio a los otros (n. 30).

Caminos de santidad: ciertamente toda la exhortación ofrece caminos para responder a estos desafíos. En primer lugar, por la iniciativa de la gracia que obra poderosamente en los creyentes. Además, porque el Papa pide “obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia” (n. 107). En este sentido, ante esa fiebre consumista, el Papa pide cultivar “una cierta austeridad” y vivir el Evangelio que nos ofrece “una vida diferente, más sana y más feliz” (n. 108).

Uno de los medios más decisivos propuestos por el Papa es el discernimiento, que “nos hace falta siempre, para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Señor, para no dejar pasar su invitación a crecer” (n. 169). Y el discernimiento y el manejo de los tiempos personales supone “educarse en la paciencia de Dios y en sus tiempos, que nunca son los nuestros” (n. 174).

Todos tenemos experiencia del desafío que hoy significa la múltiple y abrumadora oferta de consumo y la constante tentación de estar buscando distracciones y entretenimiento. El manejo de nuestro tiempo libre se convierte en un termómetro de nuestra búsqueda de la santidad. Ello no significa que no haya espacios para la recreación, para la fiesta, para la celebración. Pero ello no puede alejarnos de Dios y del servicio de los hermanos, no puede ser nuestra única preocupación y no puede ser causa de acedia y excesiva búsqueda de la satisfacción personal. En definitiva, se trata de ser santos, de realizar en nuestra vida ese proyecto único e irrepetible que Dios ha querido para nosotros desde toda la eternidad (n. 13).

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.