Atención y compromiso en la defensa de la Vida

El Papa Francisco llamó a “defender la vida” en Argentina, cuando días atrás nos mandó una carta en respuesta a los saludos que varios compatriotas le hicieron llegar por su quinto aniversario como Obispo de Roma.

El llamado a “defender la vida” tiene un profundo significado hoy en nuestro país, en una semana en la que comenzaron los debates sobre una posible despenalización del aborto. Quiero destacar dos claves sobre cómo abordar el tema de la defensa de la vida: “atención” y “compromiso”.

Atención hacia la discusión concreta que, sin dudas, tendrá un impacto enorme en la vida de los niños por nacer. Por eso, hay que seguir muy de cerca todos estos acontecimientos y con una postura atenta y firme. Esa atención que alguna vez nos subrayó Juan Pablo II, cuando nos manifestó que no nos cansemos “de hablar con firmeza en defensa de la vida desde su concepción”, porque Cristo está con nosotros y no debemos temer.

Una segunda clave, junto a la de la “atención”, es la del “compromiso”, que nos debe llevar a una instancia mayor que a la de una mera postura discursiva –valiosa por cierto-. Aquí, entonces, invito a todos a pensar cómo desarrollamos nuestra misión cristiana en nuestros entornos inmediatos para la defensa de la vida de las personas en todas sus etapas, y no solo en relación a los niños por nacer.

Por eso, me hacen eco con fuerza, las palabras que el Papa Francisco nos dirige en su Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate (Alégrense y regocíjense), que fue presentada por el Vaticano el lunes 9 de abril de 2018. Este documento está dedicado al llamado a la santidad de todos los cristianos, independientemente de nuestro estado y condición. En su exhortación el Sumo Pontífice nos pide con fuerza la defensa de la vida:  Como la de los niños por nacer, también “sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte”, advierte. Y agrega: “No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente”.

¿Cómo está nuestro compromiso por la vida en todas las instancias, además de la atención fundamental hacia la defensa de la vida de los niños desde la concepción? Una pregunta para todos. Empezando por mí.

Qué el Espíritu Santo nos transforme y nos ayude a ser fieles a Cristo y, así, defender la vida siempre y en todas las etapas. ¡Qué seamos atentos y comprometidos!

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78