El Papa Francisco sobre los medios de comunicación y las “noticias falsas”

“La verdad os hará libres. Noticias falsas y periodismo de paz” será el lema de la 52º Jornada Mundial para las Comunicaciones que se celebrará el 13 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés. Según informó la Santa Sede, la intención es tratar en profundidad las llamadas “falsas noticias”, o “fake news” es decir, “las informaciones infundadas que contribuyen a generar y alimentar una fuerte polarización de las opiniones”.

Aunque aún no se conoce el contenido del mensaje, podemos hacer una recapitulación del pensamiento del Papa Francisco sobre los medios de comunicación.

En efecto, el Santo Padre, que en con sus gestos ha tenido un enorme impacto mediático, no es indiferente ante esta decisiva realidad de la vida social: “Hoy en día, en sus manos está la posibilidad y la capacidad de formar opinión. Pueden formar una buena o mala opinión. Los medios de comunicación son constructores de una sociedad. Por sí mismos, son para construir. Para intercambiar. Para fraternizar, para hacer pensar, para educar”. Estas frases surgen de la entrevista que el Papa Francisco concedió al semanario católico de Bélgica “Tertio” al término del año de la misericordia (diciembre de 2016).

La misión de los medios: no se trata de la primera vez que el Papa se refiere a los medios. El 16 de marzo de 2013, apenas tres días después de ser elegido como Sucesor de Pedro, quiso tener un encuentro con periodistas. En esa ocasión, les agradeció mucho su trabajo y les señaló la estima que la Iglesia tiene por su misión, que se conecta con la verdad, la bondad y la belleza. Les dijo: “tenéis la capacidad de recoger y expresar las expectativas y exigencias de nuestro tiempo, de ofrecer los elementos para una lectura de la realidad. Vuestro trabajo requiere estudio, sensibilidad y experiencia, como en tantas otras profesiones, pero implica una atención especial respecto a la verdad, la bondad y la belleza”.

Las cuatro tentaciones de los medios: retomando la entrevista con “Tertio”, para el Papa, los medios de comunicación “en sí mismos son positivos”. Pero advierte que tienen sus tentaciones y señala cuatro particularmente importantes:

  1. La calumnia: “En la calumnia se dice una mentira de una persona”.
  2. La difamación: “En la difamación se saca una carpeta –como decimos en Argentina, se hace un carpetazo-, y te sacan algo que es verdad pero que ya pasó… Eso es pecado y hace mal”.
  3. La desinformación: “La desinformación es probablemente el daño más grande que puede hacer un medio. Porque orienta la opinión en una dirección, quitando la otra parte de la verdad”. De allí que señala que los medios tienen que ser limpios y transparentes.
  4. El escándalo: el otro peligro que encierran los medios es “buscar siempre comunicar el escándalo, comunicar las cosas feas, aunque sean verdad. Y como la gente tiene la tendencia a la coprofagia, se puede hacer mucho daño”.

Los medios y el respeto a las culturas locales: otra aproximación crítica al papel de los grandes medios de comunicación, la encontramos en Evangelii Gaudium. Allí el Papa señala el influjo que ejercen los medios de comunicación dirigidos mayormente por centros de la parte Norte del mundo, que no siempre tienen en la debida consideración las prioridades y los problemas propios de cada país, ni respetan su fisonomía cultural y pueden poner en peligro los valores tradicionales. Este mismo problema es denunciado, aunque desde otro ángulo, en la encíclica “Laudato Si’”, donde se señala que no suele haber conciencia de los problemas que afectan a millones de excluidos y “a la hora de la actuación concreta, quedan frecuentemente en el último lugar”. “Ello se debe en parte a que muchos profesionales, formadores de opinión, medios de comunicación y centros de poder están ubicados lejos de ellos, en áreas urbanas aisladas, sin tomar contacto directo con sus problemas. Viven y reflexionan desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría de la población mundial. Esta falta de contacto físico y de encuentro, a veces favorecida por la desintegración de nuestras ciudades, ayuda a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en análisis sesgados” (LS 49).

Los medios y la Iglesia: en ese encuentro de marzo de 2013 también ofreció a los periodistas el criterio hermenéutico para cubrir las noticias sobre la Iglesia. El Papa remarcó que los acontecimientos eclesiales “tienen una característica de fondo peculiar: responden a una lógica que no es principalmente la de las categorías, por así decirlo, mundanas; y precisamente por eso, no son fáciles de interpretar y comunicar a un público amplio y diversificado”. “En efecto, -continuó el Papa- aunque es ciertamente una institución también humana, histórica, con todo lo que ello comporta, la Iglesia no es de naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios. El santo Pueblo de Dios que camina hacia el encuentro con Jesucristo. Únicamente desde esta perspectiva se puede dar plenamente razón de lo que hace la Iglesia Católica”.

Los católicos, la evangelización y los medios: para cerrar nuestra breve reflexión sobre el Papa y los medios, vale recordar que en la exhortación Evangelii Gaudium sobre la nueva evangelización, Francisco también tuvo oportunidad de referirse a la tarea de comunicar el Evangelio. Allí advierte sobre un peligro que hoy plantean los medios de comunicación: “En el mundo de hoy, con la velocidad de las comunicaciones y la selección interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que anunciamos corre más que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios”. Este desafío de la “selección interesada de noticias” coloca a la Iglesia ante el deber de ser realistas y poner el foco en el corazón del mensaje de Jesucristo para que las enseñanzas de la Iglesia no queden fuera de contexto.

Resulta innegable la profunda transformación cultural operada por la expansión de los medios de comunicación. Como siempre ocurre en la Iglesia, ante los nuevos signos de los tiempos, confiamos en el Espíritu Santo para que suscite respuestas generosas y valientes de entrega y amor para evangelizar y que estén a la altura de estos desafíos.

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.