Dar de beber al sediento

Segunda de las obras de misericordia corporales

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La segunda de las obras de misericordia corporales es “Dar de beber al sediento”. En su subsidio para este Año de la Misericordia, la Arquidiócesis de Buenos Aires (ver www.arzbaires.org.ar) propone algunos pasajes para reflexionar sobre esta obra de misericordia.

  • “Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.” Mateo 10,42
  • “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable.” Papa Francisco, Laudato Si,30

“A nadie se niega un vaso de agua”, dice el dicho. Pues bien, hoy en día puede estar faltando ese vaso a muchos hermanos que les falta lo elemental.

Ser capaces de dar un vaso de agua requiere atención e intuición. Reconocer la necesidad y ser capaces de salir del encierro para socorrer al hermano. A menudo, nuestra obsesión autorreferencial nos impide ver a los sedientos que Dios pone en nuestro camino y que son Cristo mismo, según enseña San Mateo.

Podemos terminar con la oración que nos propone la Arquidiócesis:

“Señor Jesús, que desde la cruz nos dices: “Tengo sed”; abre nuestros oídos y nuestro corazón para escuchar tu voz en cada pobre y necesitado, para socorrerlos y ayudarlos; y así, juntos, poder saciarnos de tu Agua Viva. Amén.”

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.