Dar de comer al hambriento

Primera de las obras de misericordia corporales

pan

La primera de las obras de misericordia corporales es “Dar de comer al hambriento”. En su subsidio para este Año de la Misericordia, la Arquidiócesis de Buenos Aires (ver www.arzbaires.org.ar) propone algunos pasajes para reflexionar sobre esta obra de misericordia.

  • “¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta.” Santiago 2,14-17
  • “El verdadero amor es concreto, se centra en los hechos y no en las palabras; en el dar y no en la búsqueda de beneficios.” Papa Francisco, 9/1/2014

El cuidado de la vida comienza por lo más básico: el alimento. En un mundo con tantos adelantos tecnológicos y productivos, el hambre padecida por hermanos nuestros es un drama que clama al cielo.

Todos podemos hacer algo para ir al encuentro del hambriento. Desde los que están más cercanos y están pasando por alguna penuria económica. O bien hacia el que está en la calle y nada tiene. O el que vive en zonas marginales o de extrema pobreza. No cerremos el corazón y demos pan al que lo necesita.

Jesús mismo se hizo pan para nosotros. Y ese pan de la Eucaristía es motivo doble para dar pan a los hermanos.

Podemos terminar con la oración que nos propone la Arquidiócesis de Buenos Aires:

“Danos, Señor, nuestro pan de cada día y danos también la alegría de compartirlo con quien está necesitado. Danos también, Señor, hambre y sed de justicia, para construir una Patria de hermanos y que no falte el pan en ninguna mesa de nuestro pueblo peregrino. Amén.”

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.