Papa nos invita a apreciar y a agradecer el don de la Vida Consagrada para la Iglesia

Carta a los consagrados y consagradas con motivo del Año de la Vida Consagrada

Queridos hermanos y hermanas:

El Papa Francisco ha propuesto a toda la Iglesia la celebración del Año de la Vida Consagrada, que iniciamos al comenzar el tiempo de Adviento. Lo estamos celebrando en nuestras Iglesias con distintas actividades y culminará el 2 de febrero de 2016. Con esta iniciativa el Papa nos invita todos a volver a apreciar y a agradecer el don de la Vida Consagrada para la Iglesia y el mundo.

La Vida Consagrada, en sus distintas expresiones, ha sido uno de los ámbitos eclesiales en los que más ha resonado la llamada a conversión y “aggiornamento” a los que convocó hace más de cincuenta años San Juan XXIII con el Concilio Vaticano II. En los años transcurridos desde esa convocatoria han sido muchas las expresiones de búsqueda sincera de una “vuelta a las fuentes”, para vivir una vida consagrada más genuina y evangélica. Y si bien no han faltado dificultades, errores y motivos de preocupación, es mucho lo que se ha hecho para renovarla con auténtica fidelidad eclesial y son abundantes los frutos de este camino.

Al proponernos este Año de la Vida Consagrada, el Papa nos estimula también a nosotros, Pastores, a asumir la responsabilidad que nos cabe en este proceso de renovación y búsqueda humilde de la voluntad de Dios para profundizar este camino que Él mismo ha suscitado en su Iglesia. Pues de esto se trata: obedecer al querer de Dios para que la Vida Consagrada resplandezca cada día más en la Iglesia y el mundo como “signo de una sobreabundancia de gratuidad, tal como se manifiesta en una vida gastada en amar y servir al Señor, para dedicarse a su persona y a su Cuerpo místico”

Por ello, por medio de esta carta, deseamos llegar a todos los consagrados y consagradas para manifestarles nuestra valoración por la vida de cada uno y cada una de ustedes y nuestra gratitud –y la de todo el pueblo de Dios- por el bien inmenso que sus vidas consagradas y sus carismas aportan a nuestras comunidades diocesanas.

Además queremos acompañarlos desde nuestro lugar en el camino de fortalecimiento y renovación al que les invitaba el Papa en la última Jornada de la Vida Consagrada. Sabemos de su abundante magisterio y no dudamos que será para todos ustedes un real alimento en orden a mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza. También nosotros, Pastores, nos ponemos en actitud de obediencia y docilidad al Espíritu para recorrer juntos dicho camino.

Al mismo tiempo queremos suscitar en nuestro pueblo un renovado aprecio y valoración de la Vida Consagrada en sus distintas expresiones. Todos somos, en alguna medida, deudores del testimonio, el servicio y la entrega de tantos consagrados y consagradas. Como bien dijo el Beato Pablo VI: “…¿quién no mide el gran alcance de lo que ellos (los consagrados) han aportado y siguen aportando a la evangelización?…. Son generosos: se les encuentra no raras veces en la vanguardia de la misión y afrontando los más grandes riesgos para su salud y su propia vida. Sí, en verdad, la Iglesia les debe muchísimo…”3 De manera particular en nuestra América Latina hemos de reconocer que la evangelización ha estado y está muy ligada a la presencia, el trabajo, las obras y el martirio de muchos de ellos. Por ello este año es una buena ocasión para cultivar la memoria agradecida y el compromiso activo de toda la Iglesia en favor de la Vida Consagrada. Este empeño será también providencial instrumento del Señor para que muchos, sepan descubrir la llamada del Señor que –ciertamente- también hoy sigue invitando a seguirle por el camino de los consejos evangélicos.

Los saludamos con afecto de padres y hermanos y pedimos para ustedes la bendición del Señor y el cuidado de la Virgen Madre

 

Los Obispos de Argentina

109° Asamblea Plenaria

Pilar, 20 al 25 de abril de 2015

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