Camino de perfección, de Santa Teresa de Jesús

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Entre las obras de la extraordinaria santa española, Teresa de Jesús, “Camino de Perfección” está destinado a las hermanas del Monasterio de San José de Ávila, el primero que ella funda bajo la nueva observancia carmelita.

Mientras que en “Vida” la Santa escribe su experiencia de vida, en “Camino de perfección” el libro está dirigido, pues, a las religiosas de ese primer convento “para escribir algunas cosas de oración”.

La obra es una invitación a profundizar en la relación de amistad con Dios, especialmente por el inefable camino de la oración.

Inicialmente sobresalen los tres grandes consejos dirigidos a sus hermanas: amor fraterno, desapego de lo creado y humildad. Así lo dice la Santa: “no penséis, amigas y hermanas mías, que serán muchas las cosas que os encargaré… Solo tres me extenderé en declarar, que son de la misma constitución, porque importa mucho entendamos lo muy mucho que nos va en guardarlas para tener la paz que tanto nos encomendó el Señor, interior y exteriormente: la una es amor unas con otras; otra, desasimiento de todo lo criado; la otra, verdadera humildad, que aunque la digo a la postre, es la principal y las abraza a todas” (Cap. 4, n. 4).

Luego de desarrollar estas tres virtudes que quiere Teresa vivan las religiosas del nuevo convento, se detiene a dar precisos consejos de oración, con un estilo que deja ver que “habla más su corazón de lo que por experiencia siente, que su entendimiento de lo que por ciencia o lección o buen discurso sabe”, como dice el censor que revisa el libro “Camino…”. Comentando este libro, Maximiliano Herraiz explica: “la santa presenta la oración como un trato personal con Dios: quién con quién, y en orden a conformar nuestra condición con la suya”. El libro desarrolla la oración de recogimiento, especialmente para quienes comienzan el camino de oración y no son capaces de meditar. Y desarrolla la oración mental y la oración contemplativa y de quietud.

Igualmente, la parte final del libro está dedicada al Padre Nuestro, y la Santa nos ofrece una aguda y profunda reflexión sobre esta oración que encierra “gran consolación”. Y dice la Santa a sus hermanas: “mirad, hermanas, cómo el Señor me ha quitado de trabajo enseñando a vosotras y a mí el camino que comencé a deciros, dándome a entender lo mucho que pedimos cuando decimos esta oración evangelical. Sea bendito por siempre, que es cierto que jamás vino a mi pensamiento que había tan grandes secretos en ella, que ya habéis visto encierra en sí todo el camino espiritual, desde el principio hasta engolfar Dios el alma y darla abundosamente a beber la fuente de agua viva que dije estaba al fin del camino” (Cap. 42, n. 5).

“Camino…” es, pues, una obra que nos adentra en la obra de Teresa como si fuéramos discípulos suyos, colocándonos en el lugar de esas hermanas del Convento de San José. Ciertamente, las religiosas son las primeras destinatarias de la obra. Y al leer el libro rezamos por las hermanas carmelitas en todo el mundo y por sus vocaciones. Pero todo consagrado y también todo cristiano que quiera avanzar en el camino de oración y unión con Dios puede encontrar en esta obra una propuesta pedagógica que conserva toda su actualidad y que nos invita a “darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya y desasirnos…” (Cap. 32, n. 9).

Ficha: Teresa de Jesús, Camino de Perfección, Notas de Maximiliano Herraíz, OCD, Asociación Nuestra Señora de Luján, Carmelitas Descalzas, Córdoba, 2011, 204 páginas.

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.