La preparación al matrimonio: preocupación sostenida de la Iglesia de 1980 a 2014

Entre los principales temas que tratará el próximo Sínodo Extraordinario de los Obispos sobre “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la nueva evangelización” que se realizará en Roma en octubre de 2014 se encuentra la cuestión de la preparación adecuada al matrimonio.

El tema ya había sido tratado en el Sínodo de los Obispos de 1980 que estuvo dedicado a “La misión de la Familia Cristiana en el mundo actual” y que tuvo como fruto la excelente exhortación apostólica “Familiaris Consortio” del querido y recordado san Juan Pablo II.

De alguna manera, el Sínodo de 2014 servirá como momento de evaluación y ajuste de las líneas pastorales propuestas en 1980. Si realizamos una lectura atenta de la Familiaris Consortio y del Instrumentum Laboris del sínodo de 2014, podemos encontrar algunos elementos a profundizar:

Urgencia de mejorar la preparación para el matrimonio: En Familiaris Consortio, sanJuan Pablo II afirmaba: “En nuestros días es más necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar” (n. 66). Es significativo que, en 1980, se constate que “en algunos países siguen siendo las familias mismas las que, según antiguas usanzas, transmiten a los jóvenes los valores relativos a la vida matrimonial y familiar mediante una progresiva obra de educación o iniciación. Pero los cambios que han sobrevenido en casi todas las sociedades modernas exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad y la Iglesia se comprometan en el esfuerzo de preparar convenientemente a los jóvenes para las responsabilidades de su futuro” (n. 66). Es como si se reconociera que la preparación para el matrimonio se presentaba como un tema “nuevo” que estaba confiado a la familia y que ahora -1980- hay que acompañar y fortalecer desde la Iglesia. Así, desde entonces, es mucho lo que se ha hecho, pero en la historia bimilenaria de la Iglesia, 34 años es “poco tiempo” para poner en marcha nuevas e incisivas acciones evangelizadoras en este campo crucial.

Una evaluación de las experiencias en marcha: El Instrumentum Laboris para el Sínodo de 2014 recoge de las respuestas dadas por los Episcopados en el mundo una variedad de acciones llevadas adelante por la Iglesia para la preparación al matrimonio (nros. 51 a 56). Se señala que en muchas partes del mundo se proponen “nuevas comunidades” que promueven “retiros, encuentros personales, grupos de oración y de reflexión, así como para compartir experiencias, peregrinaciones, festivales, congresos nacionales e internacionales” (n. 54). Con frecuencia hay en las parroquias, “seminarios y retiros de oración para parejas, en los que participan como animadores –además de los sacerdotes- parejas casadas de consolidada experiencia familiar” (n. 51). En otros casos, se señalan “auténticas escuelas de preparación a al vida matrimonial” (n. 52).

Las dificultades: Entre las dificultades que constata en 2014 el Instrumentum Laboris tenemos: “poca atención de los novios” a los cursos prematrimoniales; una creciente “distancia cultural” de las parejas respecto a la enseñanza de la Iglesia; “los cursos especialmente prolongados no siempre son bien acogidos”; itinerarios que pueden ser percibidos como una “propuesta obligada” más que como “una posibilidad de crecimiento a la cual adherirse libremente”.

Preparación remota, próxima e inmediata: como fruto del Sínodo de 1980, señalaba Familiaris Consortio que “la preparación al matrimonio ha de ser vista y actuada como un proceso gradual y continuo. En efecto, comporta tres momentos principales: una preparación remota, una próxima y otra inmediata” (n. 66). En el Instrumentum Laboris, se constata como dificultad que “algunas Conferencias Episcopales se quejan de que las parejas a menudo se presentan en el último momento, cuando ya han fijado la fecha de la boda incluso cuando la pareja presenta aspectos que requerirían una atención especial” (n. 53).

Los objetivos: En Familiaris Consortio se señalaban los objetivos de la preparación “próxima” al matrimonio: “La formación religiosa de los jóvenes deberá ser integrada, en el momento oportuno y según las diversas exigencias concretas, por una preparación a la vida en pareja que, presentando el matrimonio como una relación interpersonal del hombre y de la mujer a desarrollarse continuamente, estimule a profundizar en los problemas de la sexualidad conyugal y de la paternidad responsable, con los conocimientos médico-biológicos esenciales que están en conexión con ella y los encamine a la familiaridad con rectos métodos de educación de los hijos, favoreciendo la adquisición de los elementos de base para una ordenada conducción de la familia (trabajo estable, suficiente disponibilidad financiera, sabia administración, nociones de economía doméstica, etc.)” (n. 66). En el Instrumentum Laboris de 2014 se mencionan algunos objetivos de los cursos prematrimoniales: “la promoción de la relación de pareja, con la conciencia y la libertad de la elección; el conocimiento de los compromisos humanos, civiles y cristianos; el reanudar la catequesis de la iniciación profundizando en el sacramento del matrimonio; el estímulo de la participación de la pareja en la vida comunitaria y social” (n. 51).

Esperamos que el próximo Sínodo de los Obispos sobre la Familia sea ocasión para hacer un balance del camino recorrido por la Iglesia en su esfuerzo por acompañar el proceso de preparación al matrimonio y permita detectar los pasos dados con acierto y proponer acciones para mejorar la pastoral en este vital campo de la vida eclesial.

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.