Matrimonio cristiano: ¿un imposible? La fuerza de la gracia sacramental

Se acerca el Sínodo de los Obispos sobre “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la nueva evangelización” (Roma, octubre de 2014) y uno de los temas centrales es la preocupación por acompañar pastoralmente las situaciones de prueba y crisis matrimonial y familiar.

En tal sentido, una fuerte atención mediática si dirige a los problemas vinculados con las crisis matrimoniales y otras situaciones derivadas.

Al respecto, y a modo de aporte en relación a los temas señalados por el Instrumentum Laboris, podríamos llamar la atención sobre la necesidad de profundizar en torno a la gracia del sacramento del matrimonio.

El tema aparece mencionado en ese documento preparatorio, por ejemplo, en el número 4 donde se recuerda que “los esposos son consagrados y, mediante una gracia propia, edifican el Cuerpo de Cristo y constituyen una Iglesia doméstica”.

Nos permitimos sugerir algunas ideas que se podrían profundizar en el próximo Sínodo:

  • La magnitud de los nuevos desafíos que supone la vida familiar puede hacer pensar que el matrimonio cristiano es una tarea imposible. De hecho, los mismos discípulos parecen ir en esta línea al hablar del tema con el Señor Jesús. Pero Jesús es claro cuando señala: “Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible” (Mt 19, 26).
  • Como bien señala el Instrumentum Laboris es necesario una nueva adaptación del anuncio y la comunicación del Evangelio de la Familia. Pero tal tarea no puede hacerse partiendo de una actitud “derrotista”, como si se tratara de algo imposible y nos tuviéramos que limitar a enfrentar los fracasos.
  • Así, un tema insoslayable para el Sínodo será nuevas formas de comunicar  y hacer vital la fuerza extraordinaria del sacramento del matrimonio que confiere una gracia que, actual y realmente, opera en los esposos y los capacita para vivir y realizarse en plenitud en su vocación matrimonial.
  • Igualmente, habrá que profundizar en la gracia como amor de Dios operando en los esposos y que permite superar la tentación del egoísmo y la autorreferencialidad que pueden conducir a cerrarse al otro esposo y por tanto pueden conducir a una crisis matrimonial.
  • Una espiritualidad matrimonial y familiar que conjuge la tradicional sabiduría cristiana, con los nuevos desafíos que hoy plantea el siglo XXI y su revolución en las comunicaciones y las tecnologías. Una espiritualidad de la gracia que enseñe a conformar cada día la vida al Señor Jesús, a aprender sus sentimientos y plasmarlos en el día a día matrimonial y familiar. Una espiritualidad que enseñe a superar los estrechos límites del propio egoísmo y abra al don gratuito de sí a los demás, en la capacidad de perdón, de gratitud, en el respeto, en la disponibilidad mutua, en la comunicación, en el compartir toda la vida, en el discernimiento conjunto del plan de Dios, en el armado de un proyecto común, en la educación de los hijos, en el compromiso social, en la edificación de la Iglesia y en tantos y apasionantes ámbitos en los que se juega la vida matrimonial.

Los desafíos que enfrenta la familia cristiana en este tiempo son enormes y en muchos sentidos desproporcionados a las pobres fuerzas humanas. De allí que sea necesaria una renovada confianza en Dios, para que sea su poder el que edifique la realidad concreta y cotidiana de los esposos para así puedan resplandecer el magnífico proyecto de Dios para la familia.

Entradas relacionadas

Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.