«No fue en vano». Palabras del Papa Francisco a la familia del periodista decapitado por el Estado Islámico (EI)

«No fue en vano». Estas palabras dijo el Papa Francisco a la familia de James Foley, el periodista estadounidense decapitado esta semana por un miliciano del Estado Islámico (EI) y cuya sangrienta ejecución fue filmada y puesta en internet con un mensaje en el cual se amenaza a occidente. El periodista era conocido por su fe católica y la familia agradeció muy especialmente el gesto del Papa Francisco que llamó por teléfono a la familia.

Ante la prepotencia del mal y su aparente avance en el mundo tenemos la fuerte tentación de caer en la desesperanza, en pensar que el mal es «demasiado poderoso» y que es ingenuo pensar que podemos vencerlo. Y así, como un veneno que actúa discretamente, se nos va agriando la mirada sobre la realidad.

Ello es lo que puede pasarnos cuando tomamos conciencia de lo que está sucediendo en Siria e Irak, donde los cristianos no sólo son perseguidos, sino torturados y asesinados en forma sistemática. Sin embargo, justamente la esperanza cristiana nos previene contra tal tentación y nos enseña que nunca la entrega de amor es vana, que nunca la muerte es vana. Pero ello no es el fruto de una ilusión voluntarista. Es un triunfo real y potente del bien en Cristo. Porque fue Dios el que eligió redimirnos por su muerte y resurrección. Es Cristo el que nos mostró que el amor de Dios vence dejándose «vencer» aparentemente por el mal, para luego destruir al mal desde su propia lógica de muerte. Así, asociados a Cristo, nuestra vida y nuestra muerte adquieren un valor salvífico en el misterioso plan de Dios.

Ello no significa que caigamos en una pasiva resignación, sino en que nos entreguemos en el amor, sabiendo que Dios dispondrá cómo y cuándo su amor irá venciendo al mal.

Rezamos por el eterno descanso de James y por el consuelo para su familia y nos unimos en la entrega de Cristo para que cesen pronto las muertes que enlutan a Irak y Siria.

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