Cultura del descarte y eugenesia: ¿qué cambió desde la Antigüedad hasta hoy en relación a la dignidad humana?

El análisis de la cuestión de la eugenesia en la actualidad es muy interesante. Y, sobre todo, porque permite reflexionar acerca de los valores de la cultura actual, que tantas veces es ponderada por algunos sectores de la sociedad que se encuentran embelesados por los avances tecnológicos y las ofertas de servicios online. Pareciera que estos aspectos encarnan la plenitud de la Civilización. Pero, ¿es así? Reflexionar sobre el lugar que ocupan el hombre y su dignidad en la cultura moderna occidental nos brinda, en tanto, una perspectiva importante para intentar hallar una respuesta.

La eugenesia es una filosofía social contemporánea, que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos. Sólo el hecho de pensar en la selección de humanos nos sitúa en un escenario de profunda discriminación, que tiene varios puntos en común con la historia del hombre. Un breve repaso cronológico permite observar esto con claridad.

En la Antigüedad, por ejemplo en Esparta, eran eliminadas la mayoría de las niñas y también se prescindía de todos los niños en condiciones vulnerables porque no se los consideraba aptos para las guerras. Sólo valía la pena, así, que vivieran los fuertes.

También en el Medioevo y la Edad Moderna, por medio de representaciones artísticas como en el teatro, se señalaba a las personas que debían ser descartadas. Por ejemplo, se mostraba como endemoniados a quienes tenían trastornos mentales o como merecedores de castigos por supuestas conductas inmorales a quienes contraían la lepra. El mensaje en ambos casos era el mismo: debía apartárseles, es decir, no merecían vivir la vida en sociedad.

La Edad Contemporánea mostró también conductas eugenésicas. Y la Revolución Industrial puso sobre el tapete, entre tantos excesos sobre la dignidad humana, el desprecio por los ancianos que eran considerados una carga para la sociedad por sus escasas posibilidades de ser agentes de producción. Y ni hablar en este período las barbaridades que hizo más adelante el nazismo, que realizaba experimentos genéticos con seres humanos para “purificar” la raza aria.

Eugenesia y biotecnología

En la actualidad, las prácticas eugenésicas se realizan por medio de los avances biotecnológicos en una Sociedad de Bienestar que está enamorada de ellos por las contribuciones que hacen para curar ciertas enfermedades, pero que a su vez pueden volverse muy peligrosos hacia la dignidad humana cuando se los utiliza con una libertad que prescinde del bien y de la verdad. Y esto se observa, por ejemplo, cuando se manipulan y seleccionan embriones para crear “bebés a la carta”, sin importar los embriones que se dejan de lado; o bien se eligen por medio de los diagnósticos prenatales quiénes nacen y quiénes no.

Ante este panorama, entonces, desde una perspectiva antropológica debemos preguntarnos: ¿qué cambió desde la Antigüedad hasta hoy en relación a la dignidad humana? ¿De qué se vanagloria, entonces, la cultura actual cuando describe al denominado “hombre moderno”? ¿Evolucionó la Civilización en la construcción de una comunidad global que acepta a cada persona por lo que es y no por lo que presuntamente debiera ser o hacer? Para pensar y rezar, junto a las palabras del Papa cuando nos llama la atención acerca de la “cultura del descarte”.

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78

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