Mundial 2014: que el show del fútbol no esconda el escándalo de la trata de personas

El Mundial está en pleno desarrollo. Los medios de comunicación social inundan a la sociedad global con informaciones sobre este espectacular acontecimiento deportivo  y, además, acerca de las costumbres y propuestas culturales de los diferentes estados brasileños que son sedes de la competición. El show, que presenta el color propio de la diversidad del gigante de América del Sur, es seguido con atención por millones de espectadores a través de señales de tevé, radios, portales de Internet, Redes Sociales y diarios y revistas. Los Medios muestran el marketing de la industria del fútbol en todo su esplendor y con una cuidada identidad cosmopolita, que construyen con la selección de coberturas sobre las acciones de los 600 mil turistas que llegaron de distintos puntos del planeta. Y que disfrutan, con entusiasmo, las playas, la samba y la alegría característica de Brasil.

Pero el show también tiene sus sombras. Y tremendos negocios que, de manera escandalosa, son omitidos por la mayoría de los medios de comunicación en connivencia con la industria del fútbol. Uno de ellos, sin dudas, es el del turismo sexual. Éste en Brasil tiene el paraguas de una política de Estado hipócrita que desde 2002, según una resolución del Ministerio de Trabajo y Empleo, incorporó a la prostitución en la lista de profesiones y oficios autorizados a partir de los 18 años. Los grupos internacionales que combaten la trata de personas tienen una mirada muy crítica sobre los controles del Gobierno brasileño en relación al deleznable y denominado “turismo sexual” y que, tal como denunció en un informe UNICEF, implicaría la explotación de 250.000 niñas. Estas cifras, pese al enojo de las autoridades del Palácio do Planalto, convierten a Brasil, luego de Tailandia, en el segundo destino donde se trata a personas con fines de explotación sexual. Una realidad que poco aparece, como se observa, en los Medios por estos días.

El Gobierno Federal, en vísperas del inicio del campeonato mundial de fútbol, lanzó desde la Secretaría de Políticas para las Mujeres de la Presidencia de la República una serie de campañas contra la trata de personas como  “Violência contra as Mulheres-Eu Ligo” y “Clica 180”. También presentó aplicaciones tecnológicas para dispositivos móviles que contribuyeran para denunciar este abominable flagelo que denigra y atropella la dignidad de cientos de miles de niñas, adolescentes y adultas. ¿Pero hay un compromiso real? Muchas dudas en un país donde la pobreza, la violencia de género y la discriminación generan un escenario de alta vulnerabilidad, que convierte a Brasil en un territorio de origen, tránsito y destino de víctimas con fines de explotación sexual.

“Desprecio del Bien Común

“La mafia es el desprecio del Bien Común; tiene que ser combatida, alejada”, manifestó el sábado 21 de junio último el Papa Francisco en su visita a Calabria, en el sur de Italia, una zona con fuerte presencia de mafiosos. Y este mensaje debe encontrar eco universal y animar a toda la clase dirigente a asumir con valentía la responsabilidad de combatir a los grupos que explotan a millones de hermanos en el mundo para enriquecer sus bolsillos. Y Brasil hoy, en plena Copa Mundial y con los negocios oscuros que hay detrás de la industria del fútbol, tiene la obligación de tomar nota.

Es importante recordar que la Santa Sede apoya en esta Copa Mundial la campaña de Talitha Kum– la Red Internacional de la Vida Consagrada contra la Trata de Personas- que tiene el siguiente lema: “Juega por la vida, denuncia la trata”.

La trata debe ser combatida con vehemencia. Que el show del fútbol no esconda este escándalo.

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78

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