Consumismo y cultura del descarte

La consideración del consumismo como nueva cuestión social, tal como surge del Magisterio de los Papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, nos lleva a descubrir que esa tendencia a transformar todo en objeto de consumo también afecta al ser humano mismo.

El ser humano como un bien de consumo y la cultura del descarte: el consumismo como problema social no se reduce a la conciencia aislada ni a los desequilibrios de las finanzas y la economía que generan inequidad. El Papa Francisco denuncia que el mismo hombre se transforma en un bien de consumo y cuando ello ocurre emerge la cultura del descarte: “Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes» (EG 53).

En el mismo sentido, Juan Pablo II en Sollicitudo Rei Socialis advertía sobre un consumismo que “fácilmente hace a los hombres esclavos de la «posesión» y del goce inmediato, sin otro horizonte que la multiplicación o la continua sustitución de los objetos que se poseen por otros todavía más perfectos. Es la llamada civilización del «consumo» o consumismo, que comporta tantos «desechos» o «basuras». Un objeto poseído, y ya superado por otro más perfecto, es descartado simplemente, sin tener en cuenta su posible valor permanente para uno mismo o para otro ser humano más pobre”.

Así, para revertir la cultura del descarte que tiende a considerar a la persona humana como objeto de consumo, es necesario descubrir la gratuidad del amor de Dios y el valor inviolable de cada persona humana redimida en Cristo.

Entradas relacionadas

Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *