El consumismo como nueva cuestión social

La exhortación Evangelii Gaudium del papa Francisco interpeló a los cristianos en diversos sentidos. Entre los desafíos planteados por el Papa, quisiera llamar la atención en torno al problema del “consumismo”. En efecto, una lectura atenta de la exhortación permite advertir que el Papa quiere proponer la alegría del Evangelio como respuesta ante el riesgo de la tristeza a la que conduce el consumismo que impera en la sociedad.

El consumismo en la doctrina de la Iglesia: El problema del “consumismo” no es nuevo en la Doctrina Social de la Iglesia. En efecto, ya en 1979 el Papa Juan Pablo II denunciaba una “civilización consumística”, que consiste en un cierto exceso de bienes necesarios al hombre, a las sociedades enteras —y aquí se trata precisamente de las sociedades ricas y muy desarrolladas— mientras las demás, al menos amplios estratos de las mismas, sufren el hambre, y muchas personas mueren a diario por inedia y desnutrición” (Redemptor Hominis, 16).

En su encíclica Sollicitudo Rei Socialis Juan Pablo II señalaba la insatisfacción propia del consumismo: “Todos somos testigos de los tristes efectos de esta ciega sumisión al mero consumo: en primer término, una forma de materialismo craso, y al mismo tiempo una radical insatisfacción, porque se comprende rápidamente que, —si no se está prevenido contra la inundación de mensajes publicitarios y la oferta incesante y tentadora de productos— cuanto más se posee más se desea, mientras las aspiraciones más profundas quedan sin satisfacer, y quizás incluso sofocadas” (Sollicitudo rei socialis, 28).

Consumismo y tristeza: de alguna manera Evangelii Gaudium retoma esta idea de Juan Pablo II y señala el consumismo como una enfermedad que lleva a la tristeza. Así, además de denunciar las consecuencias de inequidad social a las que conduce un consumismo desenfrenado, el Papa quiere interpelar el corazón triste de tantas personas que se dejan arrastrar por un consumismo que los encierra en sí mismos, los deja siempre insatisfechos y no calma la sed de felicidad que hay en todo ser humano. Para Francisco, el  “gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo” es “una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada” (EG 2). De allí que la gran respuesta al consumismo sea la “alegría del Evangelio” que nos lleva a salir de nosotros mismos para ir a los demás y compartirles el amor de Dios.

Consumismo y alineación: el consumismo no sólo conduce a una tristeza individualista, sino también a una “alienación” que nos encierra y cierra caminos a la solidaridad: “A veces somos duros de corazón y de mente, nos olvidamos, nos entretenemos, nos extasiamos con las inmensas posibilidades de consumo y de distracción que ofrece esta sociedad. Así se produce una especie de alienación que nos afecta a todos, ya que «está alienada una sociedad que, en sus formas de organización social, de producción y de consumo, hace más difícil la realización de esta donación y la formación de esa solidaridad interhumana»” (EG 196)

El consumismo como problema antropológico: en definitiva, para el Papa, el consumismo no sólo se vincula con una conciencia aislada y una alienación personal sino que “la crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo” (EG 55). Así, el Papa ubica el problema del consumismo en un marco antropológico y denuncia su carácter reduccionista, que lleva a los desequilibrios de las finanzas y la economía en la actualidad.

La propuesta del Papa Francisco ante el problema del consumismo es clara: dejarse llevar por el impulso misionero del amor de Dios para salir de nosotros mismos e ir al encuentro de los demás y sus necesidades.

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.

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