Recordando a Juan Pablo II a 9 años de su muerte (y 25 días de su canonización)

El día en que conmemoramos 9 años de la muerte del Papa Juan Pablo II es una ocasión ideal para prepararnos a su canonización que tendrá lugar el próximo 27 de abril, junto con la de Juan XXIII, recordando a este gran Papa polaco y su contribución a la vida de la Iglesia y del mundo.

Con frecuencia, sucede que algunos medios de comunicación instalan estereotipos sobre los Papas y así difunden una visión distorsionada, que impide acceder en toda su dimensión y grandeza. Justamente necesitamos hacer memoria agradecida y completa de este gran Papa para valorar su impresionante contribución a la nueva evangelización y a la renovación de la Iglesia en nuestro tiempo.

En este breve comentario, recordamos algunos hechos significativos de su Pontificado

  • Elegido como Sucesor de Pedro en 1978, tuvo conciencia que Dios lo elegía para guiar a la Iglesia rumbo al nuevo Milenio, y así preparó este gran acontecimiento eclesial que fue el Gran Jubileo del año 2000, que estuvo precedido de un trienio dedicado a las personas de la Trinidad y que significó el envío de la Iglesia para ir “mar adentro”, como nos exhortaba en la carta “Novo Millennio Ineunte”.
  • Tuvo una notable misión en llevar adelante las enseñanzas y conclusiones del Concilio Vaticano II, y eso lo podemos ver planteado tanto en su rico y fecundo Magisterio, como en dos grandes instrumentos que renovaron profundamente a la Iglesia en su estructura y en su doctrina: el Código de Derecho Canónico de 1983 y el Catecismo de la Iglesia Católica de 1992.
  • Se dedicó a todo el Pueblo de Dios, a través de Sínodos dedicados a la Familia, a los laicos, a los sacerdotes, a la vida consagrada y a los Obispos, que fueron seguidos luego por exhortaciones “post-sinodales” que señalaron rumbos precisos y aún vigentes para estos estados de vida de la Iglesia.
  • Se dedicó a toda la Iglesia, a través de Sínodos por continentes que luego concluyeron en exhortaciones “post-sinodales” para cada realidad y que nos nutren aún hoy (Ecclesia in Europa, in America, In Asia, In Oceania, in Africa).
  • Impulsó la doctrina social de la Iglesia en un mundo de profundas transformaciones socio-políticas, asumiendo su Pontificado durante el tiempo de la Guerra Fría y la división del mundo en dos grandes bloques, y acompañando a toda la Iglesia y a los distintos países luego de la caída del muro de Berlín, sin caer en la tentación de dejar a la enseñanza social de la Iglesia presa de las ideologías, marxista o capitalista.
  • Fue un decidido defensor de la dignidad de toda persona humana, proclamando su valor ya sea antes del nacimiento, como en las condiciones de pobreza, en el trabajo, en el sufrimiento o en la ancianidad.
  • Toda su vida fue un testimonio de identificación con Jesús y Jesús crucificado, pero particularmente durante su papado en dos momentos muy significativos: el 13 de mayo de 1981 cuando fue baleado en la Plaza San Pedro y salvó su vida de milagro y en los últimos días de su vida cuando la enfermedad le impedía hablar y comunicarse y entregaba al mundo un elocuente testimonio de amor a la vida y de ofrecimiento del sufrimiento para la redención del mundo.

Recordando sus palabras al inicio del Pontificado: “No tengan miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo”, hoy recordamos al Beato Juan Pablo II y le pedimos su intercesión para que siempre seamos fieles al llamado de Cristo en su Iglesia y así, fecundos en la comunión y la misión.

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.

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