La Iglesia no es una ONG

Desde el inicio de su Pontificado, el Papa Francisco vienen prestando especial atención al misterio de la Iglesia. En efecto, uno de los ejes de su constante predicación es la Iglesia, “un misterio – ha dicho- que todos vivimos y del que formamos parte”.

Entre las enseñanzas sobre la Iglesia del Papa, quisiera rescatar la insistencia con la que afirma que la Iglesia no es una ONG. Ya en la Misa con los Cardenales en la Capilla Sixtina el día siguiente al de su elección, decía Francisco: “Podemos caminar cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor” (Homilía del 14 de marzo de 2013).

Podemos descubrir en las predicaciones del Papa varias dimensiones que nos ayudarán en nuestra vida de cristianos e hijos de la Iglesia:

1) Una obra de Dios: en primer lugar, el Papa insiste que la Iglesia “no es una organización nacida del acuerdo entre varias personas, sino una obra de Dios que nace de su amor y se realiza progresivamente en la historia”, pues el plan de Dios es “hacer de todos nosotros la única familia de sus hijos en la que cada uno sienta su cercanía y su amor… el calor de ser familia de Dios” (Catequesis del 29 de mayo de 2013).

2) Confesar a Jesucristo: como sostuvo ante los Cardenales el 14 de marzo, si no confesamos a Cristo en la Iglesia, “acabaremos siendo una ONG asistencial”. En muchas ocasiones insiste en la centralidad de confesar a Jesucristo, caminar con Cristo, edificar con Cristo, como clave de la vida eclesial.

3) Cristianos a tiempo completo: otra consecuencia que se sigue de no considerar a la Iglesia como una ONG sino como la familia de Dios, es que “no se es cristiano “a tiempo determinado”, en algunos momentos, en algunas circunstancias, en algunas opciones, ¡se es cristiano en todos los tiempos!. La verdad de Cristo, que el Espíritu Santo nos enseña y nos da, interesa para siempre y totalmente nuestra vida diaria. Invoquémosle más a menudo” (Catequesis del 15 de mayo de 2013).

4) No reducir la actividad cristiana a hacer el bien social: en una homilía en Santa Marta decía: “Piensen en la Madre Teresa: ¿qué cosa dice el espíritu del mundo sobre la Madre Teresa? ‘Ah, la Beata Teresa es una mujer buena, ha hecho tantas cosas buenas por los demás…’. El espíritu del mundo nunca dice que la Beata Teresa, todos los días, durante muchas horas, permanecía en adoración… ¡Jamás! Reduce la actividad cristiana a hacer el bien social. Como si la existencia cristiana fuese un barniz, una capa de cristianismo. El anuncio de Jesús no es una capa: el anuncio de Jesús llega a los huesos, al corazón, llega adentro y nos cambia. Y esto no lo tolera el espíritu del mundo, no lo tolera y por esto se dan las persecuciones” (Santa Marta, Homilía del 28 de mayo de 2013)

5) No ser arribistas ni escaladores: Con palabras firmes, hablando a la Unión Internacional de Superioras Generales (Religiosas) les decía Francisco el 8 de mayo de 2013: “Los hombres y mujeres de Iglesia que son arribistas, escaladores, que “usan” el pueblo, la Iglesia, los hermanos y hermanas – a los que deberían servir- como trampolín para sus propios intereses y ambiciones personales, hacen un daño grande a la Iglesia”.

6) No ser cristiano cultural o por hacer carrera: en esa misma homilía, decía el Papa sobre algunos cristianos: “Seguir a Jesús sí, pero hasta un cierto punto; seguir a Jesús como algo cultural: soy cristiano, tengo esta cultura… pero sin la exigencia del verdadero seguimiento de Jesús, la exigencia de seguir su camino. Si se sigue a Jesús como una propuesta cultural, se usa su camino para llegar más alto, para alcanzar más poder. Y la historia de la Iglesia está llena de esto, comenzando por algunos emperadores y después muchos gobernantes y muchas personas. Y también algunos -no quiero decir muchos pero sí algunos- sacerdotes, algunos obispos. Algunos dicen que son muchos… pero son algunos que piensan que seguir a Jesús es hacer carrera” (Santa Marta, 28 de mayo de 2013).

7) La riqueza de la diversidad: la acción del Espíritu Santo en la Iglesia genera una riqueza en la diversidad de vocaciones, como les decía el Papa el 5 de mayo a distintas hermandades: “Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana, aire fresco. Veo en esta plaza una gran variedad antes de paraguas y ahora de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, la variedad reconducida a la unidad y la unidad es encuentro con Cristo”.

8) Amar a la Iglesia y rezar por ella: en la Catequesis del 29 de mayo de 2013 el Papa nos interpela: “¿Cuánto amo a la Iglesia? ¿Rezo por ella? ¿Me siento parte de la familia de la Iglesia? ¿Qué hago para que sea una comunidad donde todos se sientan acogidos y comprendidos, sientan la misericordia y el amor de Dios que renueva la vida?”. “La fe es un don y un acto que nos afecta personalmente, pero Dios nos llama a vivir nuestra fe juntos, como una familia, como la Iglesia”.

9) Salir de la mundanidad y la instalación: en su viaje a Brasil, el Papa Francisco volvió a referirse a la necesidad de la Iglesia de no convertirse en una ONG y lo hizo vinculando a la Iglesia con el “salir de la comodidad”: “Quisiera decir una cosa: ¿qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera… Quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir; si no salen se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG” (Encuentro con los jóvenes argentinos, 25 de julio de 2013).

10) El peligro del funcionalismo en la Iglesia: También en Río de Janeiro, en el final del viaje, en el encuentro con el CELAM, el Papa volvió a referirse al peligro de que la Iglesia sea una ONG. Así, enumerando las tentaciones contra el discipulado misionero, incluyó al “funcionalismo” al que describió así: “El funcionalismo. Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se entusiasma con la “hoja de ruta”. La concepción funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de “teología de la prosperidad” en lo organizativo de la pastoral” (28 de julio de 2013).

Dios quiera que podamos vivir a fondo esta eclesialidad profunda, a la que nos invita Francisco, y que se traduce en responder al llamado de Dios a participar de su comunión: “La Iglesia nace del deseo de Dios de llamar a todas las personas a la comunión con Él, a su amistad; todavía más a participar como hijos suyos de su misma vida divina. La misma palabra “Iglesia”, del griego ekklesia, significa “convocación”: Dios nos convoca, nos empuja a salir del individualismo, de la tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y nos llama a ser parte de su familia” (Catequesis del 29 de mayo de 2013).

Y rezando por el Papa, ojalá que se cumpla su oración: “Pidamos al Señor … que nuestras comunidades, toda la Iglesia sean cada vez más verdaderas familias que viven el calor de Dios y lo transmiten a los demás” (29 de mayo de 2013).

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.

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