La convivencia antes del matrimonio, en esta época de cambios, ¿responde al plan de Dios?

Una de las principales diferencias entre lo que dice la Iglesia y hacen y piensan parte de los católicos es la siguiente: vivir     “la convivencia antes del matrimonio”. Esto se desprende de información periodística sobre las respuestas dadas por fieles en Alemania al cuestionario de 38 preguntas, que fue distribuido por el Papa Francisco entre los episcopados de todo el mundo para tener un diagnóstico adecuado de los diferentes rostros que tiene la familia en la actualidad. Las respuestas obtenidas de este cuestionario se reflexionarán, a la luz de la Fe, en el Sínodo Extraordinario de Familias que se hará en octubre de este año.

La convivencia antes del matrimonio se torna cada vez más frecuente. E incluso muchos casados encuentran esta situación como algo razonable. El argumento, en todos los casos, consiste en que la decisión de casarse implica una gran responsabilidad y es mejor “probar” un tiempo antes de dar un sí definitivo y ante Dios. Y así lo manifestaron muchos fieles alemanes en las respuestas de 27 diócesis y arquidiócesis y 20 institutos católicos: “Conscientes de que un matrimonio fallido significa una crisis profunda de vida, muchos consideran irresponsable casarse sin antes convivir”.

Es cierto que en estos tiempos los rostros de las familias cambiaron. En la institución familiar hay muchas y diferentes situaciones, que para la Iglesia son muy importantes poder acompañarlas con un corazón abierto y con una cálida cercanía. Pero también es verdad que la familia cristiana tiene su modelo, como lo pensó y quiso Dios, en la Sagrada Familia. Por eso en medio de tanto bullicio dialéctico que invita “a ser modernos” en este “cambio de época”, tal como señalan algunas ideologías presuntamente liberales, es bueno detenerse y reflexionar con las palabras del Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (La Alegría del Evangelio) para buscar el sentido profundo del misterio de la familia, en todo caso, en esta “época de cambios”. Y en concreto, como dice Francisco, en el contexto de un “individualismo posmoderno y globalizado (que) favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad entre los vínculos de las personas”.

“¿Creemos en el plan de Dios?”

Una pregunta importante que deben hacerse los novios o las parejas cristianas -y por qué no también parte de los matrimonios que observan con buenos ojos la convivencia previa al casamiento- es la siguiente: “¿Creemos en el plan que Dios pensó para nosotros en el matrimonio desde siempre?”. La respuesta, rezada de manera individual y conjunta, invitará a confiarse y abandonarse en Él. Y las dificultades que puedan aparecer y que aparecerán en la convivencia matrimonial siempre serán asumidas por los esposos con amor. Y éstos, además, con la confianza llena de Fe, verán al otro como el camino de santidad que el Padre planeó de modo comunitario.

¡El amor es exigente! ¡Hay que animarse al compromiso! El matrimonio, como enseñan los obispos franceses que Francisco cita en Evangelii Gaudium, no procede “del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total”.

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78

Un comentario sobre “La convivencia antes del matrimonio, en esta época de cambios, ¿responde al plan de Dios?

  • el 23/08/2017 a las 3:59 am
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    Este artículo es muy importante y oportuno en estos tiempos de relajamiento de valores (relativismo) y avance de la ideología de genero, cuyo objetivo es socavar el concepto de familia.

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