“No tengo tiempo”, una frase tan de moda como falsa

La frase “no tengo tiempo”, desde hace tiempo –valga la redundancia-, está de moda. Y gana cada vez más terreno, sobre todo, en muchas personas que constantemente tienen afán por mostrase ocupadas. Entienden que no tener tiempo libre, por ejemplo, es sinónimo de un elevado status o prestigio. Según Friendrich Asslander –en su libro la Espiritualidad y administración del tiempo, que escribió junto a Anselm Grun-, la expresión “es utilizada por muchas personas para darse importancia, para hacer gala de su posición o de una tarea frente a los demás”. Y agrega que lo hacen para poner “de relieve su extensa carga horaria de manera narcisista”.

Llama la atención que sectores de la sociedad adopten esta actitud  de no tener tiempo para nada y, pese a todo, vivan de manera vacía. Son numerosos los casos de hombres y de mujeres que transcurren sus días sin sentido, aunque estén llenos de tareas o de manera obstinada declaren que están en constante actividad.  Es cierto que la hiperconectividad y muchos desarrollos de la sociedad actual ofrecen mayor variedad y diversidad de actividades que pueden ocuparnos mucho tiempo. Pero resulta paradójico que, en medio de tanto trajín, esas personas no terminan teniendo tiempo para aquellas cuestiones que consideran verdaderamente importantes… Pero, ¿es tan así? ¿No hay tiempo?

La respuesta la da Asslander, luego de tomar la fórmula de Goethe: “Cada cual es forjador de su destino”. Y esto no es otra cosa que asumir el compromiso de reflexionar, de manera profunda y sincera, acerca de cuáles son las prioridades que se tienen en la vida. Y Asslander, para ello, propone  un ejercicio formidable. Se trata de armar un listado con todas aquellas actividades que se desean hacer y que hoy no pueden realizarse por la supuesta sobrecarga horaria. El listado debe llevar el siguiente título: “No tengo tiempo para…”. Una vez finalizada la descripción de los puntos, en tanto, debe cambiarse ese título por el siguiente: “No quiero”. El impacto de leer las frases con esta introducción puede ser, para muchos, interpelante. Y muestra, a las claras, que muchas veces por comodidad u omisión se prefiere vivir excusándose en que no se tiene tiempo para nada.

El silencio y el instante

La realidad es que el tiempo es un recurso –si se lo pudiera definir así- que, como pocos, está muy bien distribuido. Todas las personas tienen el mismo tiempo: 24 horas diarias. Sin embargo es notorio cómo, en general, se vive como si las horas del día no alcanzaran y así se producen climas de insatisfacción.

Para resolver este problema de pasar los días sin sentido por falta de tiempo, tal vez, una buena solución pueda ser detenerse en aquél para redefinir prioridades. Y esto se logra en el silencio. Asslander lo describe de manera hermosa: “Existe un lugar de nosotros que está fuera del tiempo. Allí vive Dios; allí participamos del instante puro, de la eternidad, de la cual el tiempo ya no puede disponer”.

El padre Estanislao Karlic, hace dos años, en un almuerzo para hermanos de la comunidad de Fundar, dijo algo parecido para llenar de sentido la vida en medio de la vorágine: “El cristiano debe vivir el instante”. En lo personal, muchas veces medité sobre esta frase.  Descubrí que no se trata de cuánto hago, sino de cómo hago lo que hago sin ser esclavo del tiempo. Y aprendiendo a discernir, claro, qué es lo importante entre tantas opciones.

Probablemente, Asslander  y Karlic, si hubieran escrito un libro juntos, habrían redactado esta fórmula para que no se nos vaya el tiempo en banalidades: “Buscá en el silencio, en tú corazón, donde habita Dios, el sentido para llenar de vida cada instante de tu tiempo”.

“No tengo tiempo”. Una frase tan de moda, como falsa.

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Pedro Crespi

Periodista. Posgraduado en Conducción de Recursos Humanos. Director de ONG (amplia experiencia en gerenciamiento y desarrollo de Programas de Responsabilidad Social y gestión de comunicaciones externas e internas). @pcrespi78

Un comentario sobre ““No tengo tiempo”, una frase tan de moda como falsa

  • el 10/12/2013 a las 10:03 pm
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    Es cierto, muchas personas para marcar su status o nivel social dicen “no tener un minuto”, de hecho he vivido estas respuestas. El tema es cierto. Hay que seleccionar bien lo que uno quiere o no quiere hacer. Ahora bien, esto desde el punto de vista de una elección ante tantas posibilidades. No obstante, hay una reducción real del espacio-tiempo desde el punto de vista de la física. Es un fenómeno de la reducción del tiempo que sucede en la naturaleza. Esto es real, es como si un día de 24 horas tuviera 16 horas compactadas. Este tiempo más corto, nos tiene que llamar a la reflexión, por qué ocurrirá? por qué Dios permite que el tiempo esté acortado? No será un signo de los tiempos? No sabemos el día ni la hora, como está en la Escritura, pero sí debemos discernir los signos. Creo que estamos viviendo un tiempo muy particular sobre la tierra y me parece que es, valga la redundancia un “tiempo” que nos da el Señor para ocuparnos de lo esencial, es decir de nuestra propia conversión profunda y de ahondar en nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios, caminamos con él nuestro camino? es en todo momento nuestro compañero de ruta? hacemos las cosas que nos tocan hacer con discernimiento y paz? o bien estamos enloquecidos en una carrera contra el tiempo que no nos deja reflexionar ni tener paz ni una unión profunda con Nuestro Señor? Me parece que llegó un tiempo importantísimo en la historia de la humanidad, posibilidad de conversión profunda en medio de la extrema velocidad en la que se vive, ojalá Nuestro Señor pueda caminar con nosotros en todo momento y seamos oasis de paz y amor para los demás, en una humanidad que en su frenesí no sabe a dónde va. Nosotros vamos a Cristo, seamos testimonio de El y estemos preparados, no sabemos cuándo puede regresar Nuestro Señor. Muchas bendiciones!!!

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