Francisco: El nuevo Papa y nuestro compromiso

Por Leonardo Pucheta

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, ponga yo unión, donde haya error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo la fe, donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, ponga yo luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría. Oh, Maestro, que yo no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado, y muriendo se resucita a la vida eterna.

La emoción, el asombro y la alegría son tales que es difícil no hacer estas breves líneas un tanto autorreferenciales. Es difícil no comenzar expresando nuestra profunda alegría y una sensación de fortaleza espiritual, de cercanía con Dios y con la Iglesia, de comunión y de profunda confianza en la obra del Espíritu Santo y su presencia en nuestras vidas.

El Cardenal Bergoglio, tan cercano a todos nosotros y tan cerca ahora de todos los fieles del mundo, fue electo ayer como el sucesor de Pedro, como cabeza en la Tierra de la Iglesia Católica.El Papa Francisco ha comenzado su pontificado.

Pero de la mano de las sensaciones antes descriptas surgen también algunos interrogantes ¿Qué carácter imprimirá Francisco a su labor como Sumo Pontífice? ¿Qué significará para la Iglesia que el Papa sea del continente americano? E inevitablemente nos preguntamos ¿cómo repercutirá su papado en nuestro país?

Algunos hemos vivido los fructíferos pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, dos grandes Papas que han sabido dirigir la Iglesia en tiempos difíciles, enfrentando grandes dificultades y guiándonos firmemente como padres amorosos. El Papa Francisco enfrentará ciertamente similares dificultades con un estilo particular que aún desconocemos pero podemos imaginar conociendo su obra como Arzobispo de Buenos Aires. Su sabiduría, valentía, humildad y el servicio constante, especialmente brindado a los más desprotegidos, han sido sin duda algunas de las notas más destacadas.

En efecto el mundo actual presenta incontables desafíos quenos ponen a todos a prueba, al Papa y a la Iglesia en su conjunto. Por nuestra parte, intentando dilucidar algunos de los interrogantes antes señalados, los laicos del mundo entero debemos asumir hoy los desafíos que nos corresponden a nosotros. Los desafíos planteados a partir del Concilio Vaticano II siguen tan vigentes y necesarios como entonces. El progreso técnico y científico desprovisto de una visión integral de la persona humana, así como profundos cambios que repercuten en el tejido social y en la familia exigen del laico un compromiso mayor. En Argentina en concreto, el avance de legislación poco respetuosa de la familia, de la persona humana y sus derechos fundamentales, así como la pérdida de los valores que supieron caracterizar a nuestra sociedad, nos exigenasumir con responsabilidadnuestra función y considerar prudentemente la forma en que comunicamos nuestra Fe y nos relacionamos con el contexto actual. Pero entender el modo en que debemos vivir nuestra Fe en mundo que nos toca no es tarea sencilla.

Sostuvo Benedicto XVI en la Encíclica Caritas In Veritate que “en el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral”.Asimismo, en ocasión de la apertura del sínodo de los obispos, el ahora Obispo Emérito de Roma enseñó que “…no se puede hablar de la nueva evangelización sin una disposición sincera de conversión. Dejarse reconciliar con Dios y con el prójimo (cf. 2 Cor 5,20) es la vía maestra de la nueva evangelización”.

El desafío es claro pero difícil. Por momentos vivimos situaciones tan violentas y mal intencionadas que flaqueamos en el ejercicio de nuestras virtudes. Pero somos nosotros somos quienes debemos dar testimonio de nuestra Fe, somos nosotros los que debemos ser santos.

Desde que trascendió la noticia de la renuncia de Benedicto XVI hemos leído y escuchado numerosas  opiniones poco respetuosas, repletas de lugares comunes, de conceptos erróneos y de mala fe. En general, apoyados en lecturas ideológicas que no toman en consideración la única lectura posible, la de la Fe.

Frente a esas opiniones y comentarios ofensivos, no debemos tener temor ni vergüenza de trasmitir nuestra visión, con alegría y caridad, siempre con caridad. Creemos que son los valores cristianos los que transformarán nuestra sociedad y el mundo entero y por eso, con humildad, tolerancia, respeto y amor debemos aprender a estar en el mundo sin ser del mundo. Solo así podremos contribuir a la obra del Señor y a nuestra conversión.

En relación con la noticia que tanta alegría nos genera,debe estarse a la obra del Espíritu Santo, que escapa a la lógica humana, y debemos encontrar allí la fortaleza y la esperanza para enfrentar nuestras tentaciones y asumir con humildad nuestra misión de contribuir a la evangelización, para nuestra  conversión y la de nuestros hermanos.

Frente a los desafíos del mundo debemos apoyarnos en la Iglesia y rezar por ella, confiar en el hombre y la redención, alimentar nuestra Esperanza y aceptar con humildad el plan de Dios. Necesitamos amar más, perdonar y dar testimonio firme de nuestra Fe.

Aún persiste misterioso el futuro y la forma en que repercutirá el pontificado del Papa Francisco en nuestra región. Ojalá que la elección de Francisco, el primer Papa americano y argentino, motive que quienes se encuentran lejos de Dios y de la Iglesia se acerquen, y quienes estamos más cerca podamos purificar y profundizar nuestra Fe y la comunión con nuestros hermanos, en especial lo más necesitados.

Dios bendiga al Santo Padre y a la Iglesia Católica.

¡VIVA EL PAPA FRANCISCO!

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *