Los miserables, o la dimensión pascual de la vida

Del odio al amor, del perdón a la reconciliación, del pecado a la gracia, de la muerte a la vida. La película “Los Miserables” (2012), dirigida por Tom Hooper, y basada en el musical de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg a partir de la famosa novela de Víctor Hugo, expresa con particular intensidad la fuerza redentora del amor y la dimensión pascual de la vida humana.

Más allá de la valoración musical de la obra, de las consideraciones técnicas sobre la interpretación en vivo de las canciones y de otras cuestiones que exceden este comentario, y sin pretensiones de hacer una crítica en sentido propio, hay en la película una trama vital que atrapa y que capta muy bien la fuerza secreta y poderosa del amor de Dios que no vino a buscar a los justos sino a los pecadores y que ofrece su misericordia y su perdón a todos.

La implacable persecución de Javert sobre Jean Valjean, la desgracia de Fantine que ofrenda su vida por su hija Cosette, el amor entre ésta y Marius, son el marco para entretejer una notable caracterización de las verdades últimas de la existencia humana, esas verdades que la sociedad del consumo y el espectáculo suele ocultar.

El Obispo que expresa el rostro de la misericordia de Dios dispara una profunda conversión de Valjean que continuará a lo largo de toda la trama y que constantemente reclama del protagonista la toma de decisiones vitales en las que se juega su propia identidad. ¿Quién soy? se pregunta Valjean a lo largo de la película, en una búsqueda profunda y bien contada de la verdad y sentido de su vida. Verdad y sentido que sólo encuentra en el amor redentor de Dios, que lo mueve a darse por completo a los demás. Así, dirá Valjean que “amar a otra persona es ver el rostro de Dios”.

También en los demás personajes se expresan estas tensiones interiores y la nostalgia de plenitud que anida en todo corazón humano, nostalgia que lleva a buscar el verdadero amor, aquél que no busca su propio interés, sino que es capaz de donarse por los hermanos. Aún en Javert existe esa tensión interior, tensión que –al modo de Judas- se resuelve en la desesperación y la falta de apertura a la misericordia. Pues, a mi entender, la película transmite con particular intensidad que la historia humana se juega en una dinámica pascual, dinámica de perdón ofrecido y recibido, de amor gratuito y purificador, de entrega de sí y resurrección. En esta trama pascual, la película balancea las muertes y resurrecciones y nos ofrece un horizonte de esperanza que consuela y fortalece.

En este tiempo de cuaresma, la película puede ayudar a los cristianos a renovar su compromiso con la caridad, especialmente en momentos en que la Iglesia está en medio de intensos debates en la opinión pública y en el que es necesario contribuir al tesoro oculto de la comunión, verdadera trama de la vida humana. Se palpita en la película esa notable enseñanza del Papa Benedicto XVI que reitera a tiempo y a destiempo: “El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor ―«caritas Christi urget nos» (2 Co 5,14)―, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo” (Mensaje de Cuaresma 2013).

En la crítica para Catholic News Service, Joseph McAleer remarcó: “Los personajes ascienden y caen rogando a Dios por gracia y misericordia, buscando la redención personal mientras tratan de mejorar la vida de los otros” (http://www.catholicnews.com/data/movies/12mv150.htm).

Hasta el New York Times reparó en esta dimensión religiosa de la película. En efecto, Manohla Dargis afirma en su crítica para el diario neoyorquino que “Los Miserables” cuenta “una historia familiar y tranquilizadora de opresión, liberación y redención” y señala que Hooper repetidamente subraya los temas religiosos ya presentes en la narrativa y la lírica. Sin embargo, las críticas publicadas en Argentina no se han detenido en esta trama de fondo de la película, poniendo la atención sobre aspectos más superficiales.

La película nos sorprende e interpela, y nos lleva a abrir el corazón para preguntarnos por nuestra propia búsqueda de sentido y reconciliación, camino hacia la comunión perfecta que nos regala Dios y que nos mueve a darnos a los hermanos, especialmente los más vulnerables.

Ficha técnica:

Título: Los miserables (Les Miserables) – EE.UU.-Gran Bretaña/2012

Duración: 157 minutos

Dirección: Tom Hooper

Elenco:

Hugh Jackman (Jean Valjean)

Russell Crowe (Javert)

Anne Hathaway (Fantine)

Amanda Seyfried (Cosette)

Sacha Baron Cohen (Thénardier)

Helena Bonham Carter (Madame Thénardier)

Eddie Redmayne (Marius)

Guión: William Nicholson, Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer, basado en el musical de Boublil y Schönberg sobre la novela de Victor Hugo

Fotografía: Danny Cohen

Música: Claude-Michel Schönberg

Edición: Melanie Ann Oliver y Chris Dickens

Diseño de producción: Eve Stewart

Nota: Catholic News Service aclara que la película contiene escenas de violencia sangrienta, temas de prostitución y actividad sexual extramatrimonial y la califica como A-III – adults (la calificación en Argentina es Apta para Mayores de 13 años).

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Nicolás Lafferriere

Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica Argentina.

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