La importancia de la Virgen María en el adviento

Nos aproximamos a la Navidad y crece la importancia de la figura de la Virgen María en la preparación a la gran fiesta de la Encarnación del Hijo de Dios. Es interesante recordar las enseñanzas de Pablo VI en la exhortación apostólica Marialis Cultus del dos de febrero de 1974. Allí nos decía el Papa Pablo VI:

“Durante el tiempo de Adviento la Liturgia recuerda frecuentemente a la Santísima Virgen —aparte la solemnidad del día 8 de diciembre, en que se celebran conjuntamente la Inmaculada Concepción de María, la preparación radical (cf. Is 11, 1.10) a la venida del Salvador y el feliz exordio de la Iglesia sin mancha ni arruga—, sobre todos los días feriales del 17 al 24 de diciembre y, más concretamente, el domingo anterior a la Navidad, en que hace resonar antiguas voces proféticas sobre la Virgen Madre y el Mesías, y se leen episodios evangélicos relativos al nacimiento inminente de Cristo y del Precursor.

De este modo, los fieles que viven con la Liturgia el espíritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, se sentirán animados a tomarla como modelos y a prepararse, “vigilantes en la oración y… jubilosos en la alabanza”, para salir al encuentro del Salvador que viene. Queremos, además, observar cómo en la Liturgia de Adviento, uniendo la espera mesiánica y la espera del glorioso retorno de Cristo al admirable recuerdo de la Madre, presenta un feliz equilibrio cultual, que puede ser tomado como norma para impedir toda tendencia a separar, como ha ocurrido a veces en algunas formas de piedad popular el culto a la Virgen de su necesario punto de referencia: Cristo. Resulta así que este periodo, como han observado los especialistas en liturgia, debe ser considerado como un tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor: orientación que confirmamos y deseamos ver acogida y seguida en todas partes”.

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Un comentario sobre “La importancia de la Virgen María en el adviento

  • el 02/12/2017 a las 5:04 pm
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    PREPAREMOS LOS CORAZONES PARA QUE NUESTRO SALVADOR JESUCRISTO PUEDA NACER Y MORAR EN EL POR Y PARA SIEMPRE.

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