Pablo VI y Benedicto XVI: ante la crisis de la cultura, reforzar la Fe

En 1967, luego de la finalización del Concilio Vaticano II, Pablo VI había convocado ya a un “Año de la Fe”. Por medio de la Exhortaciónapostólica Petrum et Paulum Apostolos, con motivo del XIX centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo, el Papa llamó a “ofrecer a Dios, en presencia de los Apóstoles, una profesión de fe, individual y colectiva, libre y conciente, interior y exterior, humilde y franca”, de modo que “provenga de lo más íntimo de cada corazón fiel y resuene idéntica y amorosa en todala Iglesia”. Convocó a los católicos a aprovechar esa ocasión para “retomar exacta conciencia de su fe, para reavivarla, para purificarla, para confirmarla, para confesarla”.

Pablo VI constataba que “el mundo moderno, apoyado a través de maravillosas conquistas en el dominio de las cosas exteriores y orgulloso de una creciente conciencia de sí mismo, se inclina al olvido y a la negación de Dios, y está por consiguiente atormentado por los desequilibrios lógicos, morales y sociales que la decadencia religiosa acarrea”. También advertía que se insinuaban “opiniones exegéticas y teológicas nuevas (…) en el campo de la doctrina católica, poniendo en duda y deformando el sentido objetivo de la verdad enseñada desde siempre porla Iglesiay, con el pretexto de adaptar el pensamiento religioso a la mentalidad del mundo moderno, se prescinde de la guía del magisterio eclesiástico (…) y se intenta introducir en el Pueblo de Dios una mentalidad así llamada post-conciliar, que descuida la firme coherencia de los amplios y magníficos desarrollos doctrinales y legislativos del Concilio con el tesoro del pensamiento y la praxis dela Iglesia, para subvertir el espíritu de fidelidad tradicional y para difundir la ilusión de dar al cristianismo una nueva interpretación arbitraria y neutra”.

El Papa llamaba en ese entonces a los católicos a recitar el Credo en cada ambiente donde vivan los cristianos y en cada ocasión en que ellos se reúnan.

Medio siglo más tarde, en la Exhortaciónapostólica Porta Fidei, su sucesor Benedicto XVI convoca también él a celebrar un Año dela Fe, haciendo hincapié en la importancia de profesarla Fe enla Trinidad y de tomar conciencia de que la fe “crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo”. Así vivida,la Fe “nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza”.

Así como Pablo VI se refería a los desequilibrios provocados por el mundo moderno, Benedicto XVI se hace cargo de que “mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas”.

El Papa nos invita hoy a creer a fin de fortalecer la fe: “no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios”. Y nos llama a “confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre”, concientes de que “es el don del Espíritu Santo el que capacita para la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso”.

Estos temas están en la base del camino de formación laical que, desde el Movimiento FUNDAR, queremos proponer para el Año de la Fe y que tendrá en el Congreso “La nueva evangelización a los 50 años del Concilio Vaticano II” un hito fundamental a realizarse los días 2 y 3 de noviembre de 2012 en Buenos Aires.

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *