Para evangelizar con credibilidad hay que vivir una conversión y una renovación constantes

Se dio a conocer el documento de trabajo de los Obispos en el Sínodo sobre la nueva evangelización

La nueva evangelización para la transmisión de la Fe cristiana” es el título del  Instrumentum laboris con el cual trabajarán, a partir del 11 de octubre, los Obispos reunidos en Roma, con motivo del Sínodo en el cual se abordará esta temática. El documento sobre el cual trabajarán, recoge los comentarios e impresiones de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, así como de numerosas instituciones y miembros de la Iglesia sobre la nueva evangelización.

El objetivo del encuentro de Obispos es evaluar cómo la Iglesia vive hoy su vocación evangelizadora, frente a los desafíos con los cuales está llamada a confrontarse, para evitar el riesgo de la dispersión y de la fragmentación.

Uno de estos desafíos está constituido por las transformaciones sociales y culturales actuales, las cuales de alguna manera están modificando la percepción que el hombre tiene de sí mismo y del mundo, y de esa manera generan también repercusiones sobre su modo de creer en Dios.

Otro desafío se relaciona con el hecho de que la fe se ha convertido en un presupuesto para muchos cristianos quienes, por lo tanto, se dedican de lleno a los aspectos sociales, culturales y políticos de la predicación del Evangelio, sin preocuparse suficientemente por mantener vida la propia fe y la de sus comunidades. Como resultado, los cristianos estamos corriendo el riesgo de que la fe se debilite y, así, se debilite también la capacidad de dar testimonio del Evangelio.

El documento de trabajo, que se dio a conocer la semana pasada, se divide en cuatro capítulos: el primero “está dedicado al redescubrimiento del corazón de la evangelización, es decir, a la experiencia de la fe cristiana: el encuentro con Jesucristo”. El segundo capítulo aborda las transformaciones que están influenciando nuestro modo de vivir la fe. En el tercero se hace un análisis de los lugares fundamentales, de los instrumentos, de los sujetos y de las acciones a los cuales la fe cristiana es transmitida. Por último, el cuarto capítulo se dedica a los sectores de la acción pastoral específicamente dedicados al anuncio del Evangelio y a la transmisión de la fe (Cfr. Instumentum laboris, Nº 17).

En el primer capítulo se afirma que el anuncio de la Fe es una cuestión, ante todo, espiritual, haciéndose necesario subrayar el núcleo central de la fe cristiana, reconociendo que son muchos los cristianos que lo ignoran. Se llama, entonces, a no descuidar el fundamento teológico de la nueva evangelización, sino que proclamado “con toda su fuerza y autenticidad, para que confiera energía y adecuada orientación a la acción evangelizadora de la Iglesia” (Cfr. Instumentum laboris, Nº 20). Recuerda el documento que la misión de la Iglesia en este sentido ha sido a menudo coronada por el martirio que da credibilidad a los testigos (35). Se aborda aquí también el argumento que sostiene que el intento de convencer a otros en cuestiones religiosas es limitar su libertad, respondiendo que “la Iglesia no puede ignorar que cada hombre espera conocer el verdadero rostro de Dios”. En este sentido “la plena adhesión a Cristo, que es la Verdad, y el ingreso en su Iglesia no disminuyen, sino que exaltan la libertad humana” (Cfr. Instumentum laboris, Nº 36).

El segundo capítulo explora las transformaciones que nos rodean, destacando que se verifica una pérdida preocupante del sentido de lo sagrado, “que incluso ha llegado a poner en tela de juicio los fundamentos que parecían indiscutibles, como la fe en un Dios creador y providente, la revelación de Jesucristo único salvador y la comprensión común de las experiencias fundamentales del hombre como nacer, morir, vivir en una familia, y la referencia a una ley moral natural”. Se dice que, “aunque algunos hayan acogido todo ello como una liberación, muy pronto nos hemos dado cuenta del desierto interior que nace donde el hombre, al querer ser el único artífice de su naturaleza y de su destino, se ve privado de lo que constituye el fundamento de todas las cosas» (Cfr. Instumentum laboris, Nº 43). Los cristianos son llamados a dar respuesta en este contexto de crisis, en los distintos escenarios donde ésta se manifiesta: el escenario cultural, el migratorio, el económico, el político, el de la investigación científica y tecnológica, el de la comunicación y el religioso propiamente dicho. “Se ha de reconocer -afirma el texto- que también en los Países de antigua evangelización existen sectores y ambientes extraños a la fe, porque en ellos los hombres no la han encontrado jamás, y no sólo porque se han alejado de ella”. Los cristianos son llamados, así, a “tener las energías para proponer la cuestión de Dios en todos aquellos procesos de encuentro, de amalgama de diversidades y de reconstrucción de las relaciones sociales, que están en acto en todas partes” (Cfr. Instumentum laboris, Nº 70).

El tercer capítulo se refiere a algunas situaciones y sujetos de la nueva evangelización, como la familia, los catequistas, las comunidades eclesiales, la parroquia. Y se nos llama a aprender un nuevo estilo integral de evangelización, que abarque el pensamiento y la acción, los comportamientos personales y el testimonio público, la vida interna de nuestras comunidades y su impulso misionero, que haga suyo el ardor, la confianza y la libertad de palabra (la parresia) que se manifestaban en la predicación de los Apóstoles (Cfr. Instumentum laboris, Nº 120). Así, la transformación para los fieles tendrá un primer efecto benéfico en un aumento de la calidad de la vida cristiana de la misma comunidad y una maduración de las personas que forman parte de ella. (Cfr. Instumentum laboris, Nº 96). Se nos invita aquí también a tener el coraje de denunciar las infidelidades y los escándalos que emergen en las comunidades cristianas -como signo y consecuencia de una reducción de tensión en esta tarea del anuncio-, reconociendo las culpas, “mientras continúa el testimonio de Jesucristo y de la perenne necesidad de ser salvados” (Cfr. Instumentum laboris, Nº 128).

En el cuarto capítulo se desarrolla el concepto del “primer anuncio”, instrumento que, en el contexto de la nueva evangelización, tiene como objetivo reavivar la fe o suscitarla, para mantener la comunidad y los bautizados en una tensión constante y fiel hacia el anuncio y el testimonio público de la fe que profesamos (Cfr. Instumentum laboris, Nº 140). Este primer anuncio tiene, por lo tanto, necesidad de formas, lugares, iniciativas y eventos que permitan llevar dentro de la sociedad el anuncio de la fe cristiana (Cfr. Instumentum laboris, Nº 141), manifestándose como una causa de preocupación la escasez del primer anuncio en la vida cotidiana, que se desarrolla en el barrio, dentro del mundo del trabajo (Cfr. Instumentum laboris, Nº 42).

Aborda aquí el documento la relación entre Fe, educación y conocimiento, y dedica párrafos muy sentidos a la importancia del arte y el sentido de la belleza para la transmisión de la fe cristiana.

El Instrumentum laboris concluye caracterizando a la nueva evangelización como la capacidad de “dar una respuesta adecuada a los signos de los tiempos, a las necesidades de los hombres y de los pueblos de hoy, a los nuevos escenarios que muestran la cultura a través de la cual expresamos nuestra identidad y buscamos el sentido de nuestras existencias (Cfr. Instumentum laboris, Nº 164).

 

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Inés Franck

Abogada. Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Especialista en Doctrina Social de la Iglesia. Profesora en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad de Buenos Aires.

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